domingo, 10 de septiembre de 2017

Taller de estrofas. Curso 16/17

Sonetos de estilo un poco libre

El despertar
Madrugar no es nada gracioso
pero hay que hacerlo aunque sea duro.
El sol subiendo por el muro
llega a mí veloz y rabioso.

Abres un ojo y ves borroso,
miras la hora y estás en apuro.
Ya en Lengua, retraso seguro
y en la calle, cielo nuboso.

Tú corres para llegar,
corres deprisa para asistir.
Pepe, en la puerta para cerrar.

Llegas a punto para escribir.
Sin duda, te empieza a regañar,
al final lo tienes que asumir.

                                                 Ana Torcuato. 3º B.


Ella era mi princesa hermosa, mi amor, Julieta.
Yo era su más osado y valiente caballero,
yo la quería con todo mi amor y con esmero
solo un beso suyo era mi sueño, mi gran meta,

no hay nada en este mundo que no le prometa.
Ella por ser fiel se casó con alguien con dinero,
conmigo no podía, pues yo solo era armero.
Ella a mí en el corazón me hizo una enorme grieta.

A pesar de eso yo sabía que ella me quería,
siempre la delataba su olor a ricas fresas.
El amor que sentía por ella mucho me dolía.

Bella princesa, hoy mi corazón se expresa,
el hombre con el que te casaste no te quería,
mis labios se cierran, si los tuyos no los besan.

                                                   Nicolás Muñoz, 3º B

martes, 27 de junio de 2017

Nuevos tratados de El Lazarillo de Tormes

Tratado VIII, Cómo Lázaro se asentó en un burdel y de las cosas que allí sucedieron, por Ana Torcuato.


Tratado VIII por José A. Núñez:

   Así pues, Vuestra Merced, después de haberle relatado las desventuras que padecí al servicio de mis antiguos amos, aunque más que amos eran borregos, le relataré el último trabajo que se me encomendó.
   Tras haber servido al Arcipreste durante cinco años, este me regaló como ofrenda al Arzobispo de Toledo. Muy a mi pesar tuve que servir a la persona más importante de la Santa Iglesia Católica en el imperio español.
   Se preguntará usted cuál era mi oficio, muy simple, era el encargado de llevar las cartas del Arzobispo al Santo Padre. Aunque las rutas no eran seguras, la astucia desarrollada por mis vivencias ayudaron a mantenerme de una pieza. Sin embargo, a pesar de llevar una vida tranquila, añoraba el lecho junto a mi esposa. 
   De modo que, ruego a Vuestra Merced que se encomiende a Dios antes de enviarme a galeras.


Nuevo Tratado: El Lazarillo y su nuevo amo, el tabernero. Por Aroa Fernández:

   Un día se levantó Lazarillo y estaba tan aburrido que se puso a pensar en lo que iba a almorzar. Al fín, decidió salir a la calle e ir por los diferentes barrios pidiendo limosna y como tenía mucho tiempo para pensar ya que no hacía nada, llegó a la conclusión de que lo que debía hacer era trabajar. Al día siguiente salió con un cartón en el que había escrito a carboncillo y con letras mayúsculas: BUSCO CUALQUIER OFICIO.
   Antes de que el sol se escondiera y llegara la noche, se detuvo delante de él un hombre mayor vestido de manera sencilla, que le ofreció quedarse con su taberna, ya que buscaba a un buen hombre y que fuera de provecho. Lazarillo le dijo que él iba a hacer todo lo posible para sacar la taberna adelante, así que el tabernero confió en él. A la mañana siguiente, Lazarillo ya estaba sirviendo vino.
El tabernero, cuando el pobre Lázaro rompía una copa o no le salían las cuentas, le pegaba con una barra en la espalda, así durante dos o tres días hasta que Lazarillo se cansó y en un momento, en el que el tabernero no miraba, cogió todo el dinero que había en la caja, le dio una patada y salió corriendo para no volver más y buscarse la vida de otra manera. 
   De esta aventura aprendió a no confiar tanto en la gente a primera vista y como dice el refrán: ni el bueno es tan bueno, ni el malo, tan malo.


miércoles, 14 de junio de 2017

Antonio Machado

Hemos realizado el proyecto de Entrelecturas:
https://dientrelecturas.blogspot.com.es/2015/05/4eso-modernismo-98-y-antonio-machado.html

Y hemos ayudado a Antonio Machado a buscar trabajo en su exilio, con un CV y una carta de presentación. 

Estos son también algunos vídeos de poemas del autor:
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martes, 28 de marzo de 2017

Inventamos historias a partir de una imagen

                                                 Margaret Isabel Dicksee. The child Handel. 1893.

A partir de esta imagen hemos creado relatos como los siguientes: 

En un pueblo lejano, en el cual había una antigua mansión, vivía una gran familia. Según todos los vecinos, aquella familia era algo extraña ya que no se relacionaba con nadie y hacía años que no salían de aquella mansión y no se sabía noticias de ellos.
Diego, el segundo e hijo menor de la gran familia,  tenía unos cinco meses cuando su hermano mayor murió debido a una grave enfermedad. Desde entonces, sus padres lo trataban como si no existiera. Diego desconocía el motivo pero tuvo que vivir con ello, sin embargo a él le gustaba vivir así porque podía hacer lo que quisiera, solo le tenían prohibidas dos cosas: Salir de la casa y entrar en el cuarto que había al final del pasillo.
Más de una vez intentó entrar, no obstante, la puerta estaba cerrada con llave. Comenzó a investigar y descubrió que la llave la tenía su padre ya que lo vio entrar más de una vez en el cuarto prohibido.
Un día, la curiosidad le superó y en mitad de la madrugada se dirigió a robarle la llave a su padre para poder entrar y, así lo hizo. Cuando entró, se encontró con lo que menos podía esperar… ¡un piano de cola! Con paso vacilante, se fue acercando hasta tocarlo, escudriñó todos los detalles y de pronto descubrió que había un nombre inscrito en aquel piano.
Era el nombre de su hermano.
Aquello lo dejó atónito, nunca pensó el motivo por el cual no le dejaban entrar, pero ahora lo entendía todo. Ese era el estudio de su hermano y su padre debía de entrar para recordarlo y no caer en la tristeza del olvido.
No sabía qué hacer, así que lo mejor que pudo hacer fue sentarse y empezar a tocar algunas teclas. La emoción le cegó la mente y no recordó que sus padres y el servicio estaban durmiendo. Al cabo de unos pocos segundos entraron a la habitación sus padres y medio servicio y como pudo observar Diego, no estaban muy contentos de verlo allí.
Le dio igual que lo castigaran ya que pudo estar unos pocos minutos, de una forma u otra , junto a su hermano y eso superaba cualquier castigo.
Ana Torcuato González, 3º B.

Érase una vez una niña de unos once años que tocaba el piano, se iba al sótano de su casa, un sótano un tanto peculiar. Siempre tocaba a solas debido que le daba mucha vergüenza. Un día estaba muy tranquila tocando una partitura del famoso compositor Johann Sebastian Bach, un grande en el mundo de la música.
De repente, entraron en su casa unos desconocidos que parecían que iban a robar, ya que la niña pertenecía a una familia de clase social bastante alta.
La niña, atónita, se asustó y dejó de tocar, las demás personas que entraron se enamoraron de cómo tocaba el piano.
Dieron su identidad, eran seleccionadores de niños músicos con mucho talento, y le dijeron que si se quería ir al gran conservatorio de Marbella. La niña se emocionó mucho y se lo contó a sus amigos y familiares. Hoy en día la chica es una gran pianista en la ciudad de Roma, Italia y tiene un futuro de provecho.
Iván Herrero García, 3º B

EL CHICO QUE SE DEJÓ LLEVAR POR LA MÚSICA
Esta historia trata de un  niño que era rechazado por sus compañeros en el colegio.
A  él, le gustaba mucho la música, en especial tocar el piano. En su casa, él no hablaba del colegio y de su rechazo. Pero sus familiares lo notaban. Sus familiares no sabían que tenía tanta pasión por la música, ni por tocar instrumentos.
En el ático se encontraba un piano antiguo que pertenecía a su abuelo, que tocaba para olvidarse de los problemas en las escuela y ser feliz, una noche su padre escuchó una melodía en el ático y subió. Vio que era su hijo quien tocaba el piano y con qué felicidad lo hacía. Su padre decidió apuntarlo a un conservatorio, allí hizo muchos amigos. El chico fue uno de los mejores músicos del  mundo.
Alejandro Viehweger Navas, 3º B.

    Hacía años que nadie entraba a aquella sala, era el estudio de su abuelo , aquel era un lugar precioso cuando su abuelo vivía .
Pero su abuelo falleció de un grave enfermedad que los adultos llamaban                   “apendicitis”. Eso fue hace muchos años.
Ahora en su casa solo vivían él, su madre y su padre. Sin embargo ahora ellos no estaban en casa y su curiosidad le había llevado delante de la puerta del estudio.
Al final se decidió y giró el picaporte de la puerta, esta se abrió bajo un leve chirrido desagradable y entró en la oscuridad. Tardó un rato en encontrar la lona que cubría la ventana,  la luz inundó la sala y encontró el objeto más valioso de su abuelo, un piano de cola muy antiguo , encima de él había una carta con un sello de lacre.
Abrió la carta en la cual su abuelo daba todas sus pertenencias a la caridad, excepto el majestuoso piano, que le había dejado en herencia a él.
 José Antonio Núñez Cortés, 3ºB

En una ciudad de Reino Unido, en casa de los Mathews, vivía una familia; el padre, Rick, la madre, Lory, su hija de 15 años Judith y su hijo de 4 años, Carl.
Un día que los padres estaban fuera, Judith tuvo que cuidar de su hermano pequeño Carl hasta que los padres llegaran de vuelta a casa. Judith estaba estudiando en su cuarto cuando de repente escuchó un ruido en la buhardilla que había en su casa. Judith, asustada por aquel ruido, llamó a sus padres para que vinieran rápido porque a ella le daba mucho miedo subir sola. Cuando llegaron los padres a casa, subieron con Judith a la buhardilla para saber qué era ese extraño ruido. Abrieron la puerta de la buhardilla y quedaron asombrados al ver que el ruido que escuchaban era Carl, que estaba tocando un viejo piano negro que tenían desde hace unos años en la buhardilla.
Al ver que no lo hacía del todo mal, se quedaron arriba escuchando cómo Carl, con solo 4 años, tocaba feliz el piano.
Celia Castro Gutiérrez 3ºB